miércoles, 24 de abril de 2013

Los derroches Fotónicos de la Música



“Juan Carlos García es un ser de otra galaxia que primero les deslumbrará con los derroches fotónicos que irradia su música; tras cegarles con la belleza sublime de sus acordes, casi a traición, les transportará a universos lumínicos donde las palabras son proscritas.” Así le ha descrito Ramón Galí, autor de varias novelas, redactor y columnista en revistas con acento futurista. No tengo idea de la procedencia original de Juan Carlos aunque siendo precisos todos somos extraterrestes si consideramos que nuestro origen es el Big Bang. Juan Carlos nació en las islas Canarias y se educó en Venezuela bajo la influencia de Connie Mendez; de ahí arranca su predilección por la metafísica.

Es un hecho que los artistas beben de fuentes inasequibles para el resto; sencillamente son capaces de captar la información que por otro lado ya ha sido creada por el mismo o por otros si entendemos que vivimos en un presente continuo. La física cuántica nos dice que todo es atemporal. El concepto de pasado, presente y futuro es un legado de la física clásica acorde a nuestro nivel actual de desarrollo. La mente fija el punto de conciencia en momentos lineales y procesa la información en lo que a todas luces parece una línea de tiempo. Para nosotros sigue teniendo mucho más sentido la predisposición clásica aunque debamos de empezar a admitir con los conocimientos actuales de la ciencia que todo depende de la percepción y funcionamiento actual del sistema nervioso. Por ejemplo, ¿no sería posible imaginar que podemos estar viviendo, interactuando “vivamente” con el mundo en dos o varios momentos al mismo tiempo? Estoy en el ahora y también es ahora cinco años atrás. Al unísono.

El sentido común, que ya sabemos puede ser muy engañoso, nos lleva a deducir que eso es imposible. Nos volveríamos locos, dirían algunos pero por otro lado solo utilizamos el 10% de las capacidades del cerebro. Tal como apunta Emilio Duró somos muy jovencitos como seres humanos. Básicamente compartimos el 97% de ADN con el mono. ¿Significa esto que solo hay un 3% de evolución como especie? ¿Estamos ahora dando un mini salto “cuántico” desarrollando mayores capacidades?

Desde luego el siglo XX ha supuesto un grandísimo avance en este sentido. No solo hemos podido ver y medir la inmensidad del universo sino también nos ha permitido aprender mucho más sobre nosotros mismos y más allá de eso, saber el potencial que tenemos. En el coaching y también en la psicología se aprende que somos esclavos de nuestras creencias personales y es muy difícil cambiar a no ser que tomes consciencia de tus crencias y las diluyas para trascender lo que limita y de alguna forma ensucia el comportamiento. La linealidad debe de ser una de esas creencias limitantes de la especie, es decir alojadas en el inconsciente colectivo. De nuevo ha tenido que ser la ciencia la que nos ha abierto los ojos para hablarnos de dimensiones y universos paralelos derrumbando los conceptos de localidad y temporalidad, o del espacio y el tiempo. Ya no es una cuestión de si lo crees o no pués es absurdo ser más papistas que el papa.

El mundo es cuántico. Y costó todo una media centuria ganar la batalla. Así pues, se trata de empezar a aplicar poco a poco lo que ya está probado en papel y en los laboratorios. Hablamos de ser pioneros en la búsqueda hacia el desarrollo humano; la trascendencia. Y para ello necesitamos sentir el mundo desde una actitud que apoya la apertura, la imaginación, el deseo de evolucionar, de salir de la zona de confort, de atreverte a mirar detrás del espejo, incluso de ser mejor persona, si así deseas aplicar el potencial que llevas dentro.

SI necesitas inspirarte ahora; poder ver lo que no puedes en tu actual plano de conciencia, o resolver alguan duda existencial, te dejo con el concierto Symphonium Illuminatum de
Juan Carlos García.

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